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	<title>Lectura Bíblica Diaria</title>
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	<description>Esta Lectura Bíblica Diaria fortalece al Creyente en Cristo y te dará Paz al ver a Jesús y lo que Él hizo por nosotros en la Cruz en este Blog de WordPress.com</description>
	<pubDate>Tue, 08 Jul 2008 02:30:00 +0000</pubDate>
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		<title>El 8 de Julio Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<description><![CDATA[El 8 de Julio Lectura Bíblica Diaria:
I Samuel 18 a 20 Nueva Versión Internacional:Una vez que David y Saúl terminaron de hablar, Saúl tomó a David a su servicio y, desde ese día, no lo dejó volver a la casa de su padre. Jonatán, por su parte, entabló con David una amistad entrañable y llegó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><a href="http://bp3.blogger.com/_34cSdhYVD0k/SHLSImtpuLI/AAAAAAAAAXY/Vdkhe1hWx9c/s1600-h/deerTucson.jpg"><img style="display:block;cursor:hand;text-align:center;margin:0 auto 10px;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_34cSdhYVD0k/SHLSImtpuLI/AAAAAAAAAXY/Vdkhe1hWx9c/s400/deerTucson.jpg" border="0" /></a><br /><strong>El 8 de Julio Lectura Bíblica Diaria:</strong>
<div align="justify"><strong>I Samuel 18 a 20</strong> Nueva Versión Internacional:<br /><strong><span style="font-family:trebuchet ms;">Una vez que David y Saúl terminaron de hablar, Saúl tomó a David a su servicio y, desde ese día, no lo dejó volver a la casa de su padre. Jonatán, por su parte, entabló con David una amistad entrañable y llegó a quererlo como a sí mismo. Tanto lo quería, que hizo un pacto con él: Se quitó el manto que llevaba puesto y se lo dio a David; también le dio su túnica, y aun su espada, su arco y su cinturón. Cualquier encargo que David recibía de Saúl, lo cumplía con éxito, de modo que Saúl lo puso al mando de todo su ejército, con la aprobación de los soldados de Saúl y hasta de sus oficiales. Ahora bien, cuando el ejército regresó, después de haber matado David al filisteo, de todos los pueblos de Israel salían mujeres a recibir al rey Saúl. Al son de liras y panderetas, cantaban y bailaban, y exclamaban con gran regocijo: &#8220;Saúl destruyó a un ejército, ¡pero David aniquiló a diez!&#8221; Disgustado por lo que decían, Saúl se enfureció y protestó: &#8220;A David le dan crédito por diez ejércitos, pero a mí por uno solo. ¡Lo único que falta es que le den el reino!&#8221; Y a partir de esa ocasión, Saúl empezó a mirar a David con recelo. Al día siguiente, el espíritu maligno de parte de Dios se apoderó de Saúl, quien cayó en trance en su propio palacio. Andaba con una lanza en la mano y, mientras David tocaba el arpa, como era su costumbre, Saúl se la arrojó, pensando: &#8220;¡A éste lo clavo en la pared!&#8221; Dos veces lo intentó, pero David logró esquivar la lanza. Saúl sabía que el Señor lo había abandonado, y que ahora estaba con David. Por eso tuvo temor de David y lo alejó de su presencia, nombrándolo jefe de mil soldados para que dirigiera al ejército en campaña. David tuvo éxito en todas sus expediciones, porque el Señor estaba con él. Al ver el éxito de David, Saúl se llenó de temor. Pero todos en Israel y Judá sentían gran aprecio por David, porque él los dirigía en campaña. Un día Saúl le dijo a David: Aquí tienes a Merab, mi hija mayor. Te la entrego por esposa, con la condición de que me sirvas con valentía, peleando las batallas del Señor. Saúl pensaba: &#8220;Será mejor que no muera por mi mano, sino a mano de los filisteos.&#8221; Pero David le respondió: ¿Quién soy yo? ¿Y quiénes son en Israel mis parientes, o la familia de mi padre, para que yo me convierta en yerno del rey? Sin embargo, cuando llegó la fecha en que Saúl había de casar a su hija Merab con David, Saúl se la entregó por esposa a Adriel de Mejolá. Mical, la otra hija de Saúl, se enamoró de David. Cuando se lo dijeron a Saúl, le agradó la noticia y pensó: &#8220;Se la entregaré a él, como una trampa para que caiga en manos de los filisteos.&#8221; Así que volvió a decirle a David: Ahora sí vas a ser mi yerno. Entonces Saúl ordenó a sus funcionarios: Hablen con David en privado y díganle: Oye, el rey te aprecia, y todos sus funcionarios te quieren. Acepta ser su yerno. Esto se lo repitieron a David, pero él respondió: ¿Creen que es cosa fácil ser yerno del rey? ¡Yo no soy más que un plebeyo insignificante! Los funcionarios le comunicaron a Saúl la reacción de David. Pero Saúl insistió: Díganle a David: Lo único que el rey quiere es vengarse de sus enemigos, y como dote por su hija pide cien prepucios de filisteos. En realidad, lo que Saúl quería era que David cayera en manos de los filisteos. Cuando los funcionarios de Saúl le dieron el mensaje a David, no le pareció mala la idea de convertirse en yerno del rey. Aún no se había cumplido el plazo cuando David fue con sus soldados y mató a doscientos filisteos, cuyos prepucios entregó al rey para convertirse en su yerno. Así fue como Saúl le dio la mano de su hija Mical. Saúl se dio cuenta de que, en efecto, el Señor estaba con David, y de que su hija Mical lo amaba. Por eso aumentó el temor que Saúl sentía por David, y se convirtió en su enemigo por el resto de su vida. Además, cada vez que los jefes filisteos salían a campaña, David los enfrentaba con más éxito que los otros oficiales de Saúl. Por eso llegó a ser muy famoso. Saúl les comunicó a su hijo Jonatán y a todos sus funcionarios su decisión de matar a David. Pero como Jonatán le tenía tanto afecto a David, le advirtió: &#8220;Mi padre Saúl está buscando una oportunidad para matarte. Así que ten mucho cuidado mañana; escóndete en algún sitio seguro, y quédate allí. Yo saldré con mi padre al campo donde tú estés, y le hablaré de ti. Cuando averigüe lo que pasa, te lo haré saber.&#8221; Jonatán le habló a su padre Saúl en favor de David: ¡No vaya Su Majestad a hacerle daño a su siervo David! le rogó. Él no le ha hecho ningún mal; al contrario, lo que ha hecho ha sido de gran beneficio para Su Majestad. Para matar al filisteo arriesgó su propia vida, y el Señor le dio una gran *victoria a todo Israel. Su Majestad mismo lo vio y se alegró. ¿Por qué ha de hacerle daño a un inocente y matar a David sin motivo? Saúl le hizo caso a Jonatán, y exclamó: Tan cierto como que el Señor vive, te juro que David no morirá. Entonces Jonatán llamó a David y, después de contarle toda la conversación, lo llevó ante Saúl para que estuviera a su servicio como antes. Volvió a estallar la guerra. David salió a pelear contra los filisteos, y los combatió con tal violencia que tuvieron que huir. Sin embargo, un espíritu maligno de parte del Señor se apoderó de Saúl. Estaba sentado en el palacio, con una lanza en la mano. Mientras David tocaba el arpa, intentó clavarlo en la pared con la lanza, pero David esquivó el golpe de Saúl, de modo que la lanza quedó clavada en la pared. Esa misma noche David se dio a la fuga. Entonces Saúl mandó a varios hombres a casa de David, para que lo vigilaran durante la noche y lo mataran al día siguiente. Pero Mical, la esposa de David, le advirtió: &#8220;Si no te pones a salvo esta noche, mañana serás hombre muerto.&#8221; En seguida ella descolgó a David por la ventana, y así él pudo escapar. Luego Mical tomó un ídolo y lo puso en la cama con un tejido de pelo de cabra en la cabeza, y lo cubrió con una sábana. Cuando Saúl mandó a los hombres para apresar a David, Mical les dijo: &#8220;Está enfermo.&#8221; Pero Saúl los mandó de nuevo a buscar a David: &#8220;Aunque esté en cama, ¡tráiganmelo aquí para matarlo!&#8221; Al entrar en la casa, los hombres vieron que lo que estaba en la cama era un ídolo, con un tejido de pelo de cabra en la cabeza. Entonces Saúl le reclamó a Mical: ¿Por qué me has engañado así? ¿Por qué dejaste escapar a mi enemigo? Ella respondió: Él me amenazó con matarme si no lo dejaba escapar. Después de huir y ponerse a salvo, David fue a Ramá para ver a Samuel y contarle todo lo que Saúl le había hecho. Entonces los dos se fueron a vivir a Nayot. Cuando Saúl se enteró de que David estaba en Nayot de Ramá, mandó a sus hombres para que lo apresaran. Pero se encontraron con un grupo de profetas, dirigidos por Samuel, que estaban profetizando. Entonces el Espíritu de Dios vino con poder sobre los hombres de Saúl, y también ellos cayeron en trance profético. Al oír la noticia, Saúl envió otro grupo, pero ellos también cayeron en trance. Luego mandó un tercer grupo, y les pasó lo mismo. Por fin, Saúl en persona fue a Ramá y llegó al gran pozo que está en Secú. ¿Dónde están Samuel y David? preguntó. En Nayot de Ramá alguien le respondió. Saúl se dirigió entonces hacia allá, pero el Espíritu de Dios vino con poder también sobre él, y Saúl estuvo en trance profético por todo el camino, hasta llegar a Nayot de Ramá. Luego se quitó la ropa y, desnudo y en el suelo, estuvo en trance en presencia de Samuel todo el día y toda la noche. De ahí viene el dicho: &#8220;¿Acaso también Saúl es uno de los profetas?&#8221; David huyó de Nayot de Ramá y fue adonde estaba Jonatán. ¿Qué he hecho yo? le preguntó. ¿Qué crimen o delito he cometido contra tu padre, para que él quiera matarme? ¿Morir tú? ¡De ninguna manera! respondió Jonatán. Mi padre no hace nada, por insignificante que sea, sin que me lo diga. ¿Por qué me lo habría de ocultar? ¡Eso no es posible! Pero David juró y perjuró: Tu padre sabe muy bien que tú me estimas, así que seguramente habrá pensado: Jonatán no debe enterarse, para que no se disguste. Pero tan cierto como que el Señor y tú viven, te aseguro que estoy a un paso de la muerte. Dime qué quieres que haga, y lo haré le respondió Jonatán. Sabes dijo David, mañana es la fiesta de luna nueva, y se supone que yo debo sentarme a la mesa para comer con el rey. Pues bien, deja que me esconda en el campo hasta pasado mañana por la tarde. Si tu padre me extraña, dile que yo insistí en que me dejaras ir en seguida a Belén, mi pueblo, pues toda mi familia estaba reunida allá para celebrar su sacrificio anual. Si él responde que está bien, entonces no corro ningún peligro. Pero si se enfurece, con eso sabrás que ha decidido acabar conmigo. Ya que en presencia del Señor has hecho un pacto conmigo, que soy tu servidor, te ruego que me seas leal. Si me consideras culpable, no hace falta que me entregues a tu padre; ¡mátame tú mismo! ¡No digas tal cosa! exclamó Jonatán. Si llegara a enterarme de que mi padre ha decidido hacerte algún daño, ¿no crees que te lo diría? David le preguntó: Si tu padre te responde de mal modo, ¿quién me lo hará saber? Por toda respuesta, Jonatán invitó a David a salir al campo. Una vez allí, le dijo: David, te juro por el Señor, Dios de Israel, que a más tardar pasado mañana a esta hora averiguaré lo que piensa mi padre. Si no corres peligro, de alguna manera te lo haré saber. Pero si mi padre intenta hacerte daño, y yo no te aviso para que puedas escapar, ¡que el Señor me castigue sin piedad, y que esté contigo como estuvo con mi padre! Y si todavía estoy vivo cuando el Señor te muestre su bondad, te pido que también tú seas bondadoso conmigo y no dejes que me maten. ¡Nunca dejes de ser bondadoso con mi familia, aun cuando el Señor borre de la faz de la tierra a todos tus enemigos! ¡Que el Señor pida cuentas de esto a tus enemigos! De ese modo Jonatán hizo un pacto con la familia de David, pues quería a David como a sí mismo. Por ese cariño que le tenía, le pidió a David confirmar el pacto bajo juramento. Además le dijo: Mañana es la fiesta de luna nueva. Cuando vean tu asiento desocupado, te van a extrañar. Pasado mañana, sin falta, ve adonde te escondiste la otra vez, y quédate junto a la piedra de Ézel. Yo fingiré estar tirando al blanco y lanzaré tres flechas en esa dirección. Entonces le diré a uno de mis criados que vaya a buscarlas. Si le digo: Mira, las flechas están más acá, recógelas; eso querrá decir que no hay peligro y podrás salir sin ninguna preocupación. ¡Tan cierto como que el Señor vive! Pero si le digo: Mira, las flechas están más allá, eso querrá decir que el Señor quiere que te vayas, así que ¡escápate! ¡Que el Señor sea siempre testigo del juramento que tú y yo nos hemos hecho! David se escondió en el campo. Cuando llegó la fiesta de luna nueva, el rey se sentó a la mesa para comer ocupando, como de costumbre, el puesto junto a la pared. Jonatán se sentó enfrente, mientras que Abner se acomodó a un lado de Saúl. El asiento de David quedó desocupado. Ese día Saúl no dijo nada, pues pensó: &#8220;Algo le habrá pasado a David, que lo dejó ritualmente impuro, y seguramente no pudo purificarse.&#8221; Pero como al día siguiente, que era el segundo del mes, el puesto de David seguía desocupado, Saúl le preguntó a Jonatán: ¿Cómo es que ni ayer ni hoy vino el hijo de Isaí a la comida? Jonatán respondió: David me insistió en que le diera permiso para ir a Belén. Me dijo: Por favor, déjame ir. Mi familia va a celebrar el sacrificio anual en nuestro pueblo, y mi hermano me ha ordenado que vaya. Hazme este favor, y permite que me dé una escapada para ver a mis hermanos. Por eso es que David no se ha sentado a comer con Su Majestad. Al oír esto, Saúl se enfureció con Jonatán. ¡Hijo de mala madre! exclamó. ¿Crees que no sé que eres muy amigo del hijo de Isaí, para vergüenza tuya y de tu desgraciada madre? Mientras el hijo de Isaí viva en esta tierra, ¡ni tú ni tu reino estarán seguros! Así que manda a buscarlo, y tráemelo, pues está condenado a morir. ¿Y por qué ha de morir? le reclamó Jonatán. ¿Qué mal ha hecho? Por toda respuesta, Saúl le arrojó su lanza para herirlo. Así Jonatán se convenció de que su padre estaba decidido a matar a David. Enfurecido, Jonatán se levantó de la mesa y no quiso tomar parte en la comida del segundo día de la fiesta. Estaba muy afligido porque su padre había insultado a David. Por la mañana Jonatán salió al campo para encontrarse con David. Uno de sus criados más jóvenes lo acompañaba. Jonatán le dijo: &#8220;Corre a buscar las flechas que voy a lanzar.&#8221; El criado se echó a correr, y Jonatán lanzó una flecha que lo sobrepasó. Cuando el criado llegó al lugar donde la flecha había caído, Jonatán le gritó: &#8220;¡Más allá! ¡La flecha está más allá! ¡Date prisa! ¡No te detengas!&#8221; Y así continuó gritándole Jonatán. Cuando el criado recogió la flecha y se la trajo a su amo, lo hizo sin sospechar nada, pues sólo Jonatán y David sabían de qué se trataba. Entonces Jonatán le dio sus armas al criado. &#8220;Vete le dijo; llévalas de vuelta a la ciudad.&#8221; En cuanto el criado se fue, David salió de su escondite y, luego de inclinarse tres veces, se postró rostro en tierra. En seguida se besaron y lloraron juntos, hasta que David se desahogó. &#8220;Puedes irte tranquilo le dijo Jonatán a David, pues los dos hemos hecho un juramento eterno en nombre del Señor, pidiéndole que juzgue entre tú y yo, y entre tus descendientes y los míos.&#8221; Así que David se fue, y Jonatán regresó a la ciudad.</p>
<p>Salmos 56 Nueva Versión Internacional:<br />Ten compasión de mí, oh Dios, pues hay gente que me persigue. Todo el día me atacan mis opresores, todo el día me persiguen mis adversarios; son muchos los arrogantes que me atacan. Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? Todo el día tuercen mis palabras; siempre están pensando hacerme mal. Conspiran, se mantienen al acecho; ansiosos por quitarme la vida, vigilan todo lo que hago. ¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos! ¡De ningún modo los dejes escapar! Toma en cuenta mis lamentos; registra mi llanto en tu libro. ¿Acaso no lo tienes anotado? Cuando yo te pida ayuda, huirán mis enemigos. Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte! Confío en Dios y alabo su palabra; confío en el Señor y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? He hecho votos delante de ti, oh Dios, y te presentaré mis ofrendas de gratitud. Tú, oh Dios, me has librado de tropiezos, me has librado de la muerte, para que siempre, en tu presencia, camine en la luz de la vida.<br /></span></strong></div>
<p>
<div align="justify"><strong><span style="font-family:trebuchet ms;">Proverbios 19:<br />Más vale pobre e intachable que necio y embustero. El afán sin conocimiento no vale nada; mucho yerra quien mucho corre. La necedad del hombre le hace perder el rumbo, y para colmo se irrita contra el Señor. Con las riquezas aumentan los amigos, pero al pobre hasta su amigo lo abandona. El testigo falso no quedará sin castigo; el que esparce mentiras no saldrá bien librado. Muchos buscan congraciarse con los poderosos; todos son amigos de quienes reparten regalos. Si al pobre lo aborrecen sus parientes, con más razón lo evitan sus amigos. Aunque los busca suplicante, por ninguna parte los encuentra. El que adquiere cordura a sí mismo se ama, y el que retiene el discernimiento prospera. El testigo falso no quedará sin castigo; el que difunde mentiras perecerá. No va bien con el necio vivir entre lujos, y menos con el esclavo gobernar a los príncipes. El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa. Rugido de león es la ira del rey; su favor es como rocío sobre el pasto. El hijo necio es la ruina del padre; la mujer pendenciera es gotera constante. La casa y el dinero se heredan de los padres, pero la esposa inteligente es un don del Señor. La pereza conduce al sueño profundo; el holgazán pasará hambre. El que cumple el mandamiento cumple consigo mismo; el que descuida su conducta morirá. Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones. Corrige a tu hijo mientras aún hay esperanza; no te hagas cómplice de su muerte. El iracundo tendrá que afrontar el castigo; el que intente disuadirlo aumentará su enojo. Atiende al consejo y acepta la corrección, y llegarás a ser sabio. El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del Señor. De todo hombre se espera lealtad. Más vale ser pobre que mentiroso. El temor del Señor conduce a la vida; da un sueño tranquilo y evita los problemas. El perezoso mete la mano en el plato, pero es incapaz de llevarse el bocado a la boca. Golpea al insolente, y se hará prudente el inexperto; reprende al entendido, y ganará en conocimiento. El que roba a su padre y echa a la calle a su madre es un hijo infame y sinvergüenza. Hijo mío, si dejas de atender a la corrección, te apartarás de las palabras del saber. El testigo corrupto se burla de la justicia, y la boca del malvado engulle maldad. El castigo se dispuso para los insolentes, y los azotes para la espalda de los necios.</p>
<p>El Libro de II Pedro Capítulo 3 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:</p>
<p>LA SEGUNDA EPÍSTOLA UNIVERSAL DE<br /></span></strong><strong><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="font-size:180%;">SAN PEDRO<br /></span></p>
<p>CAPÍTULO 3<br />(66 d.C.)<br />RECUERDO</span></strong></div>
<p>
<div align="justify"><strong><span style="font-family:trebuchet ms;"></span></strong></div>
<p>
<div align="justify"><strong><span style="font-family:trebuchet ms;">AMADOS, yo os escribo ahora esta segunda Carta (él se había dirigido al mismo grupo de gente de la Primera Epístola); en ambas con lo que os recuerdo, despierto vuestro limpio entendimiento (recordándoles de lo que va a acontecer en el fin de los últimos días):<br />2 Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los Santos Profetas (nos dicen claramente que, como Creyentes, debemos conocer y entender el Antiguo Testamento junto con el Nuevo), y de nuestro Mandamiento, que somos Apóstoles del Señor y Salvador (se refiere al Nuevo Testamento, pero al mismo tiempo el Versículo dice que no podemos entender el Nuevo a menos que entendamos primero el Antiguo):<br />LOS BURLADORES<br />3 Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores (se refiere a los tiempos en que vivimos; se mofan de la Cruz), andando según sus propias concupiscencias (es lo que ocurrirá cuando se rechaza la Cruz),<br />4 Y diciendo, ¿Dónde está la Promesa de su advenimiento? (Se refiere a la Segunda Venida, no el Arrebatamiento. Se burlan de los acontecimientos de los Últimos Días como fue predicho en la Biblia.) Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la Creación. (Los dos temas principales de la Palabra de Dios son la Expiación y los acontecimientos de los Últimos Días. Si tenemos un buen entendimiento de la Expiación, pienso que tendremos un buen entendimiento de los Últimos Días.)<br />5 Cierto ellos ignoran voluntariamente (su ignorancia era una ignorancia voluntariosa; en otras palabras, se presentaron las pruebas y luego las rechazaron), que los Cielos fueron en el tiempo antiguo, y la Tierra que por agua y en agua está asentada, por la Palabra de Dios (todo fue creado por la Palabra de Dios; este Versículo señala a Gén. 1:2; se refiere a la Creación original y la rebelión de Lucifer, que dejó el mundo en una condición complicada):<br />6 Por lo cual el mundo de entonces (habla de la Creación pre-Adánica) pereció, inundado en agua (no se refiere al Diluvio de Noé, sino más bien al diluvio de Gén. 1:2; sucedió cuando Lucifer dirigió su revolución contra Dios):<br />7 Mas los Cielos que son ahora, y la Tierra (se refiere al Cielo y la Tierra actuales restaurados a un segundo estado perfecto en los días de Adán [Gén. 1:3; 2:25; Éx. 20:11]), son conservados por la misma Palabra (se refiere al hecho de que toda la Creación es dependiente únicamente de la Voluntad de Dios), guardados para el fuego en el Día del Juicio, y de la Perdición de los hombres impíos. (Se refiere al &#8220;Juicio del Gran Trono Blanco&#8221; venidero [Apoc 20:11-15]. En ese entonces, los Cielos y la Tierra se renovarán por fuego.)<br />8 Mas, oh amados, no ignoréis esta una cosa (al considerar que tenemos la Palabra de Dios, no hay razón por la cual el Creyente sea ignorante de lo espiritual), que un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día. (Una promesa humana puede ser debilitada o destruida con el tiempo. Sin embargo, una Promesa Divina tiene la seguridad de cumplirse en mil años como en un día.)<br />9 El Señor no tarda Su Promesa, como algunos la tienen por tardanza (si pareciera como que Dios se retrasa en el cumplimiento de Sus Promesas, es por el propósito de alcanzar a más personas que entren al Reino de Dios); sino que es paciente para con nosotros (Dios tiene mucha paciencia para con el hombre, intentando llevarlo al Arrepentimiento), no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al Arrepentimiento. (La dispensación de la Cruz ha sido la más larga de todos, y es así porque Dios sigue llamando a los pecadores para que sean salvos. Él ha abierto un camino hacia la Cruz para que todos puedan ser salvos. La mayoría, no obstante, rechaza Su Camino.)<br />EL FUEGO<br />10 Mas el Día del Señor vendrá como ladrón en la noche (la conclusión del Milenio; lo que acontecerá en ese tiempo será inesperado, y por varios motivos); en el cual los Cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la Tierra y todas las obras que hay en ella serán quemadas. (No se refiere a la Aniquilación, sino más bien de pasar de una condición a otra.)<br />11 Puesto como todas estas cosas han de ser deshechas (lo presente es temporal), ¿Cómo conviene que seáis en vuestras Santas y Piadosas (el enfoque correcta) conversaciones (estilo de vida),<br />12 Esperando y apresurándoos para la Venida del Día de Dios (concierne la Tierra Eterna Venidera y Perfecta, que durará en esa condición por siempre y para siempre), en el cual los Cielos siendo encendidos serán deshechos, y los elementos siendo envueltos en llamas, se fundirán? (&#8221;El Día de Dios&#8221; será anunciado por los acontecimientos catastróficos de este Versículo. No quedará un solo pecado en el Universo.)<br />13 Bien que esperamos (los Creyentes) Cielos nuevos (¡esta es la Promesa!) y Tierra nueva, según Sus Promesas (el Señor ha Prometido que vendrá un nuevo día [Isa. 65:17]), en los cuales mora la Justicia. (Declara la condición de los &#8220;Nuevos Cielos y Nueva Tierra&#8221; Venideros [Apoc., caps. 21-22].)<br />LAS ADMONICIONES<br />14 Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas (si cree en la Biblia, creerá en los acontecimientos de los Últimos Días), procurad con diligencia que seáis hallados de Él sin mancha, y sin reprensión, en Paz (el Creyente puede lograrlo sólo cuando haga siempre la Cruz el Objeto de su Fe).<br />15 Y tened por Salvación la paciencia de nuestro Señor (Su paciencia, que se refiere a este Día de la Gracia que ya ha durado más tiempo que cualquier otra dispensación, es a fin de traer a los no redimidos a Él); como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito también (no dice cuál Epístola, pero es probable que se refiera a los Hebreos);<br />16 Casi en todas sus Epístolas, hablando en ellas de estas cosas (declara el hecho de que las Epístolas de Pablo son inspiradas); entre las cuales hay algunas difíciles de entender (podría referirse a la Profecía o a la gran enseñanza de Pablo acerca de la Cruz), las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también Las otras Escrituras, para perdición de sí mismos. (Explica el hecho de que algunos Cristianos deliberadamente tergiversan Las Escrituras, intentan cambiar el sentido de algo que no era la intención del Espíritu Santo.)<br />17 Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados (el Espíritu Santo, por Pedro, dice que aquellos a quienes el Apóstol les escribía no era por falta de entendimiento a la enseñanza), guardaos que no seáis juntamente extraviados por el error de los perversos (se refiere a ser desviado de la Cruz), y habéis caído de vuestra firmeza (la aplicación apropiada de la Fe; la Cruz de Cristo siempre debe ser el Objeto de la Fe del Santo; si cambiamos nuestra Fe a algo más, &#8220;habéis caído&#8221; [Gál. 5:4]).<br />18 Mas creced en la Gracia (la única forma en que el Santo puede crecer) y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. (Este &#8220;conocimiento&#8221; se refiere no sólo a Quien es Cristo [el Señor de la Gloria], sino también Lo Que Él hizo a fin de que pudiéramos ser Redimidos, que señala a la Cruz.) A Él sea Gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (Se refiere a tales que pertenecen a Él, porque Él es el Único Quien pagó el precio por la Redención del hombre.)</p>
<p>1 Corintios 13 Nueva Versión Internacional:<br />Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.<br /></span></strong></div>
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<div align="justify"><strong><span style="font-family:trebuchet ms;">Hebreos 10:35-12:4 Nueva Versión Internacional:<br />Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.<br />Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.<br /></span></strong></div>
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<div align="justify"><strong><span style="font-family:trebuchet ms;">Romanos 8 Nueva Versión Internacional:<br />Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la naturaleza pecaminosa sino conforme al Espíritu. Pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor. </span></strong></div>
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		<title>El 7 de Julio Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Jul 2008 09:38:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El 7 de Julio Lectura Bíblica Diaria:
I Samuel 15 a 17 Nueva Versión Internacional:Un día Samuel le dijo a Saúl: &#8220;El Señor me envió a ungirte como rey sobre su pueblo Israel. Así que pon atención al mensaje del Señor. Así dice el Señor Todopoderoso: He decidido castigar a los amalecitas por lo que le [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><a href="http://bp3.blogger.com/_34cSdhYVD0k/SHHku_7t2gI/AAAAAAAAAXQ/qWagYp9xMC8/s1600-h/ts(5)_prefRes.jpg"><img style="display:block;cursor:hand;text-align:center;margin:0 auto 10px;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_34cSdhYVD0k/SHHku_7t2gI/AAAAAAAAAXQ/qWagYp9xMC8/s400/ts(5)_prefRes.jpg" border="0" /></a><br /><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>El 7 de Julio Lectura Bíblica Diaria:</strong><br /></span>
<div align="justify"><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>I Samuel 15 a 17</strong> Nueva Versión Internacional:<br />Un día Samuel le dijo a Saúl: &#8220;El Señor me envió a ungirte como rey sobre su pueblo Israel. Así que pon atención al mensaje del Señor. Así dice el Señor Todopoderoso: He decidido castigar a los amalecitas por lo que le hicieron a Israel, pues no lo dejaron pasar cuando salía de Egipto. Así que ve y ataca a los amalecitas ahora mismo. *Destruye por completo todo lo que les pertenezca; no les tengas compasión. Mátalos a todos, hombres y mujeres, niños y recién nacidos, toros y ovejas, camellos y asnos.&#8221; Saúl reunió al ejército y le pasó revista en Telayin: eran doscientos mil soldados de infantería más diez mil soldados de Judá. Luego se dirigió a la ciudad de Amalec y tendió una emboscada en el barranco. Los quenitas se apartaron de los amalecitas, pues Saúl les dijo: &#8220;¡Váyanse de aquí! Salgan y apártense de los amalecitas. Ustedes fueron bondadosos con todos los israelitas cuando ellos salieron de Egipto. Así que no quiero destruirlos a ustedes junto con ellos.&#8221; Saúl atacó a los amalecitas desde Javilá hasta Sur, que está cerca de la frontera de Egipto. A Agag, rey de Amalec, lo capturó vivo, pero a todos los habitantes los mató a filo de espada. Además de perdonarle la vida al rey Agag, Saúl y su ejército preservaron las mejores ovejas y vacas, los terneros más gordos y, en fin, todo lo que era de valor. Nada de esto quisieron destruir; sólo destruyeron lo que era inútil y lo que no servía. La palabra del Señor vino a Samuel: &#8220;Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha llevado a cabo mis instrucciones.&#8221; Tanto se alteró Samuel que pasó la noche clamando al Señor. Por la mañana, muy temprano, se levantó y fue a encontrarse con Saúl, pero le dijeron: &#8220;Saúl se fue a Carmel, y allí se erigió un monumento. Luego dio una vuelta y continuó hacia Guilgal.&#8221; Cuando Samuel llegó, Saúl le dijo: ¡Que el Señor te bendiga! He cumplido las instrucciones del Señor. Y entonces, ¿qué significan esos balidos de oveja que me parece oír? le reclamó Samuel. ¿Y cómo es que oigo mugidos de vaca? Son las que nuestras tropas trajeron del país de Amalec respondió Saúl. Dejaron con vida a las mejores ovejas y vacas para ofrecerlas al Señor tu Dios, pero todo lo demás lo destruimos. ¡Basta! lo interrumpió Samuel. Voy a comunicarte lo que el Señor me dijo anoche. Te escucho respondió Saúl. Entonces Samuel le dijo: ¿No es cierto que, aunque te creías poca cosa, has llegado a ser jefe de las tribus de Israel? ¿No fue el Señor quien te ungió como rey de Israel, y te envió a cumplir una misión? Él te dijo: Ve y destruye a esos pecadores, los amalecitas. Atácalos hasta acabar con ellos. ¿Por qué, entonces, no obedeciste al Señor? ¿Por qué echaste mano del botín e hiciste lo que ofende al Señor? ¡Yo sí he obedecido al Señor! insistió Saúl. He cumplido la misión que él me encomendó. Traje prisionero a Agag, rey de Amalec, pero destruí a los amalecitas. Y del botín, los soldados tomaron ovejas y vacas con el propósito de ofrecerlas en Guilgal al Señor tu Dios. Samuel respondió: &#8220;¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan *holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros. La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría. Y como tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado como rey.&#8221; ¡He pecado! admitió Saúl. He quebrantado el mandato del Señor y tus instrucciones. Los soldados me intimidaron y les hice caso. Pero te ruego que perdones mi pecado, y que regreses conmigo para adorar al Señor. No voy a regresar contigo le respondió Samuel. Tú has rechazado la palabra del Señor, y él te ha rechazado como rey de Israel. Cuando Samuel se dio vuelta para irse, Saúl le agarró el borde del manto, y se lo arrancó. Entonces Samuel le dijo: Hoy mismo el Señor ha arrancado de tus manos el reino de Israel, y se lo ha entregado a otro más digno que tú. En verdad, el que es la Gloria de Israel no miente ni cambia de parecer, pues no es *hombre para que se arrepienta. ¡He pecado! respondió Saúl. Pero te pido que por ahora me sigas reconociendo ante los *ancianos de mi pueblo y ante todo Israel. Regresa conmigo para adorar al Señor tu Dios. Samuel regresó con él, y Saúl adoró al Señor. Luego dijo Samuel: Tráiganme a Agag, rey de Amalec. Agag se le acercó muy confiado, pues pensaba: &#8220;Sin duda que el trago amargo de la muerte ya pasó.&#8221; Pero Samuel le dijo: Ya que tu espada dejó a tantas mujeres sin hijos, también sin su hijo se quedará tu madre. Y allí en Guilgal, en presencia del Señor, Samuel descuartizó a Agag. Luego regresó a Ramá, mientras que Saúl se fue a su casa en Guibeá de Saúl. Y como el Señor se había arrepentido de haber hecho a Saúl rey de Israel, nunca más volvió Samuel a ver a Saúl, sino que hizo duelo por él. El Señor le dijo a Samuel: ¿Cuánto tiempo vas a quedarte llorando por Saúl, si ya lo he rechazado como rey de Israel? Mejor llena de aceite tu cuerno, y ponte en camino. Voy a enviarte a Belén, a la casa de Isaí, pues he escogido como rey a uno de sus hijos. ¿Y cómo voy a ir? respondió Samuel. Si Saúl llega a enterarse, me matará. Lleva una ternera dijo el Señor, y diles que vas a ofrecerle al Señor un sacrificio. Invita a Isaí al sacrificio, y entonces te explicaré lo que debes hacer, pues ungirás para mi servicio a quien yo te diga. Samuel hizo lo que le mandó el Señor. Pero cuando llegó a Belén, los ancianos del pueblo lo recibieron con mucho temor. ¿Vienes en son de paz? le preguntaron. Claro que sí. He venido a ofrecerle al Señor un sacrificio. Purifíquense y vengan conmigo para tomar parte en él. Entonces Samuel purificó a Isaí y a sus hijos, y los invitó al sacrificio. Cuando llegaron, Samuel se fijó en Eliab y pensó: &#8220;Sin duda que éste es el *ungido del Señor.&#8221; Pero el Señor le dijo a Samuel: No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el *corazón. Entonces Isaí llamó a Abinadab para presentárselo a Samuel, pero Samuel dijo: A éste no lo ha escogido el Señor. Luego le presentó a Sama, y Samuel repitió: Tampoco a éste lo ha escogido. Isaí le presentó a siete de sus hijos, pero Samuel le dijo: El Señor no ha escogido a ninguno de ellos. ¿Son éstos todos tus hijos? Queda el más pequeño respondió Isaí, pero está cuidando el rebaño. Manda a buscarlo insistió Samuel, que no podemos continuar hasta que él llegue. Isaí mandó a buscarlo, y se lo trajeron. Era buen mozo, trigueño y de buena presencia. El Señor le dijo a Samuel: Éste es; levántate y úngelo. Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió al joven en presencia de sus hermanos. Entonces el Espíritu del Señor vino con poder sobre David, y desde ese día estuvo con él. Luego Samuel regresó a Ramá. El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y en su lugar el Señor le envió un espíritu maligno para que lo atormentara. Sus servidores le dijeron: Como usted se dará cuenta, un espíritu maligno de parte de Dios lo está atormentando. Así que ordene Su Majestad a estos siervos suyos que busquen a alguien que sepa tocar el arpa. Así, cuando lo ataque el espíritu maligno de parte de Dios, el músico tocará, y Su Majestad se sentirá mejor. Bien les respondió Saúl, consíganme un buen músico y tráiganlo. Uno de los cortesanos sugirió: Conozco a un muchacho que sabe tocar el arpa. Es valiente, hábil guerrero, sabe expresarse y es de buena presencia. Además, el Señor está con él. Su padre es Isaí, el de Belén. Entonces Saúl envió unos mensajeros a Isaí para decirle: &#8220;Mándame a tu hijo David, el que cuida del rebaño.&#8221; Isaí tomó un asno, alimento, un odre de vino y un cabrito, y se los envió a Saúl por medio de su hijo David. Cuando David llegó, quedó al servicio de Saúl, quien lo llegó a apreciar mucho y lo hizo su escudero. Luego Saúl le mandó este mensaje a Isaí: &#8220;Permite que David se quede a mi servicio, pues me ha causado muy buena impresión.&#8221; Cada vez que el espíritu de parte de Dios atormentaba a Saúl, David tomaba su arpa y tocaba. La música calmaba a Saúl y lo hacía sentirse mejor, y el espíritu maligno se apartaba de él. Los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerra, concentrando sus fuerzas en Soco, pueblo de Judá. Acamparon en Efesdamín, situado entre Soco y Azeca. Por su parte, Saúl y los israelitas se reunieron también y, acampando en el valle de Elá, ordenaron sus filas para la batalla contra los filisteos. Con el valle de por medio, los filisteos y los israelitas tomaron posiciones en montes opuestos. Un famoso guerrero, oriundo de Gat, salió del campamento filisteo. Su nombre era Goliat, y tenía una estatura de casi tres metros. Llevaba en la cabeza un casco de bronce, y su coraza, que pesaba cincuenta y cinco kilos, también era de bronce, como lo eran las polainas que le protegían las piernas y la jabalina que llevaba al hombro. El asta de su lanza se parecía al rodillo de un telar, y tenía una punta de hierro que pesaba casi siete kilos. Delante de él marchaba un escudero. Goliat se detuvo ante los soldados israelitas, y los desafió: &#8220;¿Para qué están ordenando sus filas para la batalla? ¿No soy yo un filisteo? ¿Y no están ustedes al servicio de Saúl? ¿Por qué no escogen a alguien que se me enfrente? Si es capaz de hacerme frente y matarme, nosotros les serviremos a ustedes; pero si yo lo venzo y lo mato, ustedes serán nuestros esclavos y nos servirán.&#8221; Dijo además el filisteo: &#8220;¡Yo desafío hoy al ejército de Israel! ¡Elijan a un hombre que pelee conmigo!&#8221; Al oír lo que decía el filisteo, Saúl y todos los israelitas se consternaron y tuvieron mucho miedo. David era hijo de Isaí, un efrateo que vivía en Belén de Judá. En tiempos de Saúl, Isaí era ya de edad muy avanzada, y tenía ocho hijos. Sus tres hijos mayores habían marchado a la guerra con Saúl. El primogénito se llamaba Eliab; el segundo, Abinadab; el tercero, Sama. Estos tres habían seguido a Saúl por ser los mayores. David, que era el menor, solía ir adonde estaba Saúl, pero regresaba a Belén para cuidar las ovejas de su padre. El filisteo salía mañana y tarde a desafiar a los israelitas, y así lo estuvo haciendo durante cuarenta días. Un día, Isaí le dijo a su hijo David: &#8220;Toma esta bolsa de trigo tostado y estos diez panes, y vete pronto al campamento para dárselos a tus hermanos. Lleva también estos tres quesos para el jefe del batallón. Averigua cómo les va a tus hermanos, y tráeme una prueba de que ellos están bien. Los encontrarás en el valle de Elá, con Saúl y todos los soldados israelitas, peleando contra los filisteos.&#8221; David cumplió con las instrucciones de Isaí. Se levantó muy de mañana y, después de encargarle el rebaño a un pastor, tomó las provisiones y se puso en camino. Llegó al campamento en el momento en que los soldados, lanzando gritos de guerra, salían a tomar sus posiciones. Los israelitas y los filisteos se alinearon frente a frente. David, por su parte, dejó su carga al cuidado del encargado de las provisiones, y corrió a las filas para saludar a sus hermanos. Mientras conversaban, Goliat, el gran guerrero filisteo de Gat, salió de entre las filas para repetir su desafío, y David lo oyó. Cuando los israelitas vieron a Goliat, huyeron despavoridos. Algunos decían: &#8220;¿Ven a ese hombre que sale a desafiar a Israel? A quien lo venza y lo mate, el rey lo colmará de riquezas. Además, le dará su hija como esposa, y su familia quedará exenta de impuestos aquí en Israel.&#8221; David preguntó a los que estaban con él: ¿Qué dicen que le darán a quien mate a ese filisteo y salve así el honor de Israel? ¿Quién se cree este filisteo pagano, que se atreve a desafiar al ejército del Dios viviente? Al que lo mate repitieron se le dará la recompensa anunciada. Eliab, el hermano mayor de David, lo oyó hablar con los hombres y se puso furioso con él. Le reclamó: ¿Qué has venido a hacer aquí? ¿Con quién has dejado esas pocas ovejas en el desierto? Yo te conozco. Eres un atrevido y mal intencionado. ¡Seguro que has venido para ver la batalla! ¿Y ahora qué hice? protestó David. ¡Si apenas he abierto la boca! Apartándose de su hermano, les preguntó a otros, quienes le dijeron lo mismo. Algunos que oyeron lo que había dicho David, se lo contaron a Saúl, y éste mandó a llamarlo. Entonces David le dijo a Saúl: ¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo! Yo mismo iré a pelear contra él. ¡Cómo vas a pelear tú solo contra este filisteo! replicó Saúl. No eres más que un muchacho, mientras que él ha sido un guerrero toda la vida. David le respondió: A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre. Cuando un león o un oso viene y se lleva una oveja del rebaño, yo lo persigo y lo golpeo hasta que suelta la presa. Y si el animal me ataca, lo sigo golpeando hasta matarlo. Si este siervo de Su Majestad ha matado leones y osos, lo mismo puede hacer con ese filisteo pagano, porque está desafiando al ejército del Dios viviente. El Señor, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará del poder de ese filisteo. Anda, pues dijo Saúl, y que el Señor te acompañe. Luego Saúl vistió a David con su uniforme de campaña. Le entregó también un casco de bronce y le puso una coraza. David se ciñó la espada sobre la armadura e intentó caminar, pero no pudo porque no estaba acostumbrado. No puedo andar con todo esto le dijo a Saúl; no estoy entrenado para ello. De modo que se quitó todo aquello, tomó su bastón, fue al río a escoger cinco piedras lisas, y las metió en su bolsa de pastor. Luego, honda en mano, se acercó al filisteo. Éste, por su parte, también avanzaba hacia David detrás de su escudero. Le echó una mirada a David y, al darse cuenta de que era apenas un muchacho, trigueño y buen mozo, con desprecio le dijo: ¿Soy acaso un perro para que vengas a atacarme con palos? Y maldiciendo a David en nombre de sus dioses, añadió: ¡Ven acá, que les voy a echar tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo! David le contestó: Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado. Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo echaré los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras del campo, y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel. Todos los que están aquí reconocerán que el Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza. La batalla es del Señor, y él los entregará a ustedes en nuestras manos. En cuanto el filisteo avanzó para acercarse a David y enfrentarse con él, también éste corrió rápidamente hacia la línea de batalla para hacerle frente. Metiendo la mano en su bolsa sacó una piedra, y con la honda se la lanzó al filisteo, hiriéndolo en la frente. Con la piedra incrustada entre ceja y ceja, el filisteo cayó de bruces al suelo. Así fue como David triunfó sobre el filisteo: lo hirió de muerte con una honda y una piedra, y sin empuñar la espada. Luego corrió adonde estaba el filisteo, le quitó la espada y, desenvainándola, lo remató con ella y le cortó la cabeza. Cuando los filisteos vieron que su héroe había muerto, salieron corriendo. Entonces los soldados de Israel y de Judá, dando gritos de guerra, se lanzaron contra ellos y los persiguieron hasta la entrada de Gat y hasta las *puertas de Ecrón. Todo el camino, desde Sajarayin hasta Gat y Ecrón, quedó regado de cadáveres de filisteos. Cuando los israelitas dejaron de perseguir a los filisteos, regresaron para saquearles el campamento. Luego David tomó la cabeza de Goliat y la llevó a Jerusalén, pero las armas las guardó en su tienda de campaña. Anteriormente Saúl, al ver a David enfrentarse con el filisteo, le había preguntado a Abner, general de su ejército: Abner, ¿quién es el padre de ese muchacho? Le aseguro, Su Majestad, que no lo sé. Averíguame quién es le había dicho el rey. Tan pronto como David regresó, después de haber matado a Goliat, y con la cabeza del filisteo todavía en la mano, Abner lo llevó ante Saúl. ¿De quién eres hijo, muchacho? le preguntó Saúl. De Isaí de Belén, servidor de Su Majestad respondió David.</p>
<p>Salmos 55 Nueva Versión Internacional:<br />Escucha, oh Dios, mi oración; no pases por alto mi súplica. ¡Óyeme y respóndeme, porque mis angustias me perturban! Me aterran las amenazas del enemigo y la opresión de los impíos, pues me causan sufrimiento y en su enojo me insultan. Se me estremece el corazón dentro del pecho, y me invade un pánico mortal. Temblando estoy de miedo, sobrecogido estoy de terror. ¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma y volar hasta encontrar reposo! Me iría muy lejos de aquí; me quedaría a vivir en el desierto. Selah. Presuroso volaría a mi refugio, para librarme del viento borrascoso y de la tempestad. ¡Destrúyelos, Señor! ¡Confunde su lenguaje! En la ciudad sólo veo contiendas y violencia; día y noche rondan por sus muros, y dentro de ella hay intrigas y maldad. En su seno hay fuerzas destructivas; de sus calles no se apartan la opresión y el engaño. Si un enemigo me insultara, yo lo podría soportar; si un adversario me humillara, de él me podría yo esconder. Pero lo has hecho tú, un *hombre como yo, mi compañero, mi mejor amigo, a quien me unía una bella amistad, con quien convivía en la casa de Dios. ¡Que sorprenda la muerte a mis enemigos! ¡Que caigan vivos al sepulcro, pues en ellos habita la maldad! Pero yo clamaré a Dios, y el Señor me salvará. Mañana, tarde y noche clamo angustiado, y él me escucha. Aunque son muchos los que me combaten, él me rescata, me salva la vida en la batalla que se libra contra mí. ¡Dios, que reina para siempre, habrá de oírme y los afligirá! Selah. Esa gente no cambia de conducta, no tiene temor de Dios. Levantan la mano contra sus amigos y no cumplen sus compromisos. Su boca es blanda como la manteca, pero sus pensamientos son belicosos. Sus palabras son más suaves que el aceite, pero no son sino espadas desenvainadas. Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre. Tú, oh Dios, abatirás a los impíos y los arrojarás en la fosa de la muerte; la gente sanguinaria y mentirosa no llegará ni a la mitad de su vida. Yo, por mi parte, en ti confío.</p>
<p>Proverbios 18:<br />El egoísta busca su propio bien; contra todo sano juicio se rebela. Al necio no le complace el discernimiento; tan sólo hace alarde de su propia opinión. Con la maldad, viene el desprecio, y con la vergüenza llega el oprobio. Las palabras del hombre son aguas profundas, arroyo de aguas vivas, fuente de sabiduría. No está bien declarar inocente al malvado y dejar de lado los derechos del justo. Los labios del necio son causa de contienda; su boca incita a la riña. La boca del necio es su perdición; sus labios son para él una trampa mortal. Los chismes son deliciosos manjares; penetran hasta lo más íntimo del ser. El que es negligente en su trabajo confraterniza con el que es destructivo. Torre inexpugnable es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo. Ciudad amurallada es la riqueza para el rico, y éste cree que sus muros son inexpugnables. Al fracaso lo precede la soberbia humana; a los honores los precede la humildad. Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar. En la enfermedad, el ánimo levanta al enfermo; ¿pero quién podrá levantar al abatido? El corazón prudente adquiere conocimiento; los oídos de los sabios procuran hallarlo. Con regalos se abren todas las puertas y se llega a la presencia de gente importante. El primero en presentar su caso parece inocente, hasta que llega la otra parte y lo refuta. El echar suertes pone fin a los litigios y decide entre las partes en pugna. Más resiste el hermano ofendido que una ciudad amurallada; los litigios son como cerrojos de ciudadela. Cada uno se llena con lo que dice y se sacia con lo que habla. En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto. Quien halla esposa halla la felicidad: muestras de su favor le ha dado el Señor. El pobre habla en tono suplicante; el rico responde con aspereza. Hay amigos que llevan a la ruina, y hay amigos más fieles que un hermano.</p>
<p>El Libro de II Pedro Capítulo 2 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:</p>
<p>LA SEGUNDA EPÍSTOLA UNIVERSAL DE<br /><strong><span style="font-size:180%;">SAN PEDRO</span></strong></p>
<p>CAPÍTULO 2<br />(66 d.C.)<br />LOS FALSOS PROFETAS<br /></span></div>
<p>
<div align="justify"><span style="font-family:trebuchet ms;">PERO hubo también falsos Profetas en el pueblo (se refiere a los falsos profetas que atormentaron a Israel de Antaño), como habrá entre vosotros falsos maestros (el falso maestro es alguien que presenta un camino de Salvación o un camino de Santificación, ajeno de la Cruz), que introducirán encubiertamente herejías de perdición (la idea es que estos falsos maestros instruían algo de la Doctrina Verdadera, y luego ingeniosamente incluían con ella la enseñanza errónea; es la introducción de la enseñanza errónea junto a la Verdadera que la hace muy sutil, y que revoca la Verdadera), y negarán al Señor que los rescató (se refiere a negar la Cruz), atrayendo sobre sí mismos perdición acelerada (sobre ellos y sobre aquellos que los siguen, lo cual se refiere a la pérdida del alma finalmente).<br />2 Y muchos seguirán sus caminos perniciosos (¡efectivamente la mayoría!); por los cuales el camino de la Verdad será blasfemado (explica el hecho de que no sólo la Verdad es reprobada, ¡sino también el portador de la Verdad! en resumen, es una denigración de la Cruz).<br />3 Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas (las personas son explotadas en vez de ser desarrolladas; la causa subyacente es el &#8220;dinero&#8221;): sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme. (Parece que el Juicio está retrasado, pero definitivamente no está parado; tarde o temprano todos los que recorren en el camino de &#8220;herejías condenables,&#8221; lo cual se refiere a todo camino que no es la Cruz, al final harán frente a una &#8220;ruina y destrucción total.&#8221;)<br />LA PENALIDAD<br />4 Porque si Dios no perdonó a los Ángeles que habían pecado (se refiere a un tipo específico de pecado, lo cual era realmente el pecado de los Ángeles caídos que cohabitaban con mujeres lo que ocurrió antes del Diluvio, y luego después del Diluvio [Gén. 6:1-4]), sino que habiéndolos arrojado al Infierno (se refiere a &#8220;Tártaro,&#8221; que Cristo visitó después de Su Muerte en la Cruz e inmediatamente antes de Su Resurrección; de hecho, Él predicó &#8220;a los espíritus encarcelados,&#8221; que se refieren a estos Ángeles caídos [I Ped. 3:19-20]) con cadenas de oscuridad (donde han estado encarcelados), los entregó para ser reservados al Juicio (se refiere al &#8220;Juicio del Gran Trono Blanco&#8221; venidero, cuando serán echados en ese momento en el Lago de Fuego [Apoc. 20:10]);<br />5 Y si no perdonó al mundo viejo (el mundo antes del Diluvio), mas guardó a Noé, Pregonero de Justicia (explica el hecho de que Noé predicó a los Antediluvianos por varios años, pero sin éxito), con otras siete personas (hubieron ocho personas en el Arca), trayendo el Diluvio sobre el mundo de malvados (da crédito al pensamiento de que Dios hubiera salvado el antiguo mundo si los Antediluvianos hubieran prestado atención al Mensaje Predicado por Noé; la Gracia despreciada siempre es Juicio pronunciado);<br />6 Y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a cenizas (nos dice claramente lo que Dios piensa de la Sodomía), y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir sin temor y reverencia de Dios (Sodoma y Gomorra tenían por propósito de servir como advertencia);<br />LA JUSTICIA<br />7 Y libró al justo Lot (se refiere a Lot y a sus dos hijas; su esposa falleció [Gén. 19:15-26]; Lot era &#8220;justo,&#8221; significa que su Fe estaba en Cristo, aunque sus acciones a veces no fueron recomendables), fastidiado por la conducta licenciosa (estilo de vida) de los malvados (la actitud de este hombre hacia el comportamiento de los Sodomitas):<br />8 (Porque este Justo, con ver y oír, morando entre ellos (Lot no se contaminó por los vicios de Sodoma), fastidiado estaba cada día su alma Justa con las obras inicuas de aquellos injustos <img src='http://s.wordpress.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> (&#8221;Fastidiado&#8221; corresponde al &#8220;tormento o tortura,&#8221; que quiere decir que él no sólo estaba fastidiado con el pecado de Sodoma, sino también fastidiado consigo mismo. En esta palabra, encontramos cierto sentido de culpabilidad personal. La situación en la cual Lot se encontraba ya fue debido al final por su propia elección egoísta.)<br />9 Sabe el Señor librar de tentación a los Piadosos (los Creyentes modernos son librados &#8220;de las tentaciones&#8221; al poner su Fe exclusivamente en Cristo y la Cruz, que luego le da libertad de acción al Espíritu Santo para ayudar), y reservar a los injustos para ser atormentados en el Día del Juicio (en efecto, dice que todos los que rechazan a Jesucristo y lo que Él hizo en la Cruz serán juzgados definitivamente):<br />LOS FALSOS MAESTROS<br />10 Y principalmente a aquellos que, siguiendo la carne (se refiere a los falsos maestros que abogan por un camino de victoria además de la Cruz [Rom. 8:1]), andan en concupiscencia e inmundicia (se garantiza que va a suceder en consecuencia de &#8220;andar según la carne&#8221;), y desprecian al Señorío. (Se refiere al desprecio del Señorío de Cristo, que significa despreciar Su Camino, que es la Cruz.) Atrevidos, contumaces (se refiere a la arrogancia), que no temen decir mal de las Glorias. (Cuando alguien habla en contra de la Cruz, habla en contra de la Deidad.)<br />11 Mientras que los mismos Ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia (mayores que los hombres), no pronuncian juicio de maldición contra ellos delante del Señor. (Cuando informan al Señor con respecto a los Ángeles caídos, etc., los Ángeles Justos informan los hechos solamente, tal como son, sin amargura ni obstáculos.)<br />12 Mas éstos (falsos maestros), diciendo mal de las cosas que no entienden (reducen su burla a su rechazo de la Obra Terminada de Cristo), como animales irracionales (el sentido común que manifiestan no es más que al nivel de un animal), que naturalmente nacen para ser presa y destrucción (indica lo que le sucederá a todos los falsos maestros); perecerán en su propia perdición (es el único fin para aquellos que rechazan la Cruz);<br />13 Recibiendo el galardón de su injusticia (finalmente la pérdida del alma), ya que estiman por delicia poder gozar de deleites cada día (se refiere a los falsos maestros que viven con lujos del dinero que consiguen de aquellos que se han desviado a causa de la doctrina errónea). Estos son suciedades y manchas (una injusticia inmunda porque es la auto-justicia), los cuales comiendo con vosotros, juntamente se deleitan en sus placeres engañosos (fingen Justicia, lo que es sólo engaño);<br />14 Teniendo los ojos llenos de adulterio (el adulterio espiritual, se refiere a todo lo que es además de la Cruz [Rom. 8:1-4]), y no saben cesar de pecar (si nuestra Fe está en algo además de la Cruz, seremos incapaces de &#8220;dejar de pecar&#8221;); seduciendo a las almas inconstantes (seducir con carnada, así es la Doctrina moderna de la Palabra de Fe): teniendo el corazón ejercitado en codicias (el amor al dinero); siendo hijos de maldición (los hijos de maldición, se refiere a una maldición impuesta en todos los que intentan establecer un camino además de la Cruz [Gál. 1:8-9]):<br />15 Que han dejado el camino recto (quiere decir que una vez conocieron el camino recto, pero ya lo han abandonado; el &#8220;camino recto&#8221; es la &#8220;Cruz&#8221;), y se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, hijo de Beor (aquel &#8220;camino&#8221; es el dinero), el cual amó el salario de la maldad (este falso profeta estuvo dispuesto a prostituirse para conseguir el oro);<br />16 Y fue reprendido por su iniquidad (Balaam estaba pecando): una muda bestia de carga, hablando en voz de hombre, refrenó la locura del Profeta. (Un animal mudo reprendió al Profeta. La teología popular moderna niega este acontecimiento y, por lo tanto, acusa el Espíritu Santo de falsedad.)<br />17 Estos son fuentes sin agua (a pesar de las afirmaciones, no hay agua de vida en la enseñanza de estos falsos profetas), y nubes traídas del huracán (para los corazones secos y sedientos, estas &#8220;nubes&#8221; no llevan agua de vida; la palabra &#8220;huracán&#8221; expone el hecho de que mucho se promete, pero nada se entrega): para los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre. (¡Es la Cruz o las tinieblas Eternas!)<br />18 Porque hablando arrogantes palabras de vanidad (la doctrina errónea a menudo se presenta de tal modo para impresionar al oyente), seducen con las concupiscencias de la carne (el atractivo es el encanto de las cosas materiales) en libertinajes (usan carnadas especiales para atrapar a los oyentes) a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. (Los nuevos convertidos o aun los Cristianos que no están bien fundamentados en la Fe son blancos fáciles de estos &#8220;vendedores ambulantes.&#8221;)<br />19 Prometiéndoles Libertad (garantizan que su camino conducirá a la riqueza y la felicidad), siendo ellos mismos siervos de corrupción (entre tanto prometen la libertad, están en esclavitud, como lo está quien no tiene la Cruz como el Objeto de su Fe): porque el que es de alguno vencido, es sujeto a la servidumbre del que lo venció. (Si sigue la enseñanza errónea, la cual es lo contrario de la Gracia, el resultado será la esclavitud [Gál. 5:1].)<br />20 Ciertamente, si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo (fueron salvos confiando en Cristo y la Cruz), y otra vez enredándose en ellas, son vencidos (declara el hecho de que si el Creyente deja de colocar su Fe y confianza en lo que Jesús hizo en la Cruz, entonces el enredo en las contaminaciones del mundo volverán a ser una realidad; no puede ser de otro modo), su situación postrera viene a ser peor que al principio. (Si los Creyentes rechazan el Mensaje de la Cruz después de que se les fue dado claramente, no queda nada más que la destrucción.)<br />21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la Justicia (Pedro trata con las personas que han tenido el privilegio de oír el Evangelio, aceptado a Cristo, y luego por algún motivo dejan de creer y, por lo tanto, se desvían del camino), que después de haberlo conocido, volverse atrás del Santo Mandamiento que les fue dado. (Es una lástima nunca haber conocido el camino. No obstante, haberlo conocido y luego desviarse es algo inconcebible. Aún así millones lo han hecho. Muchas de la mayoría de la Iglesia moderna caen en esta categoría. Han abandonado la Cruz por otras cosas.)<br />22 Pero les ha acontecido lo del verdadero Proverbio (Prov. 26:11), El perro se volvió a su vómito; y la puerca lavada a revolcarse en el cieno. (Completamente refuta la Doctrina no bíblica de la Seguridad Eterna Incondicional, y da la razón — abandono de Cristo y la Cruz.)</p>
<p>1 Corintios 13 Nueva Versión Internacional:<br />Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.<br /></span></div>
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<div align="justify"><span style="font-family:trebuchet ms;">Hebreos 10:35-12:4 Nueva Versión Internacional:<br />Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.<br />Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.<br /></span></div>
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<div align="justify"><span style="font-family:trebuchet ms;">Romanos 8 Nueva Versión Internacional:<br />Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la naturaleza pecaminosa sino conforme al Espíritu. Pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.v</span></div>
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		<title>El 6 de Julio Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Jul 2008 11:09:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El 6 de Julio Lectura Bíblica Diaria:
I Samuel 12 a 14 Nueva Versión Internacional:Samuel le habló a todo Israel: ¡Préstenme atención! Yo les he hecho caso en todo lo que me han pedido, y les he dado un rey que los gobierne. Ya tienen al rey que va a dirigirlos. En cuanto a mí, ya [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><a href="http://bp3.blogger.com/_34cSdhYVD0k/SHCorYEssfI/AAAAAAAAAXI/FAHrG_nXDfE/s1600-h/SaguarNP4_prefRes.jpg"><img style="display:block;cursor:hand;text-align:center;margin:0 auto 10px;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_34cSdhYVD0k/SHCorYEssfI/AAAAAAAAAXI/FAHrG_nXDfE/s400/SaguarNP4_prefRes.jpg" border="0" /></a><br /><strong><span style="font-family:trebuchet ms;">El 6 de Julio Lectura Bíblica Diaria:</span></strong>
<div align="justify"><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>I Samuel 12 a 14</strong> Nueva Versión Internacional:<br />Samuel le habló a todo Israel: ¡Préstenme atención! Yo les he hecho caso en todo lo que me han pedido, y les he dado un rey que los gobierne. Ya tienen al rey que va a dirigirlos. En cuanto a mí, ya estoy viejo y lleno de canas, y mis hijos son parte del pueblo. Yo los he guiado a ustedes desde mi juventud hasta la fecha. Aquí me tienen. Pueden acusarme en la presencia del Señor y de su *ungido. ¿A quién le he robado un buey o un asno? ¿A quién he defraudado? ¿A quién he oprimido? ¿Por quién me he dejado sobornar? Acúsenme, y pagaré lo que corresponda. No nos has defraudado respondieron; tampoco nos has oprimido ni le has robado nada a nadie. Samuel insistió: ¡Que el Señor y su ungido sean hoy testigos de que ustedes no me han hallado culpable de nada! ¡Que lo sean! fue la respuesta del pueblo. Además Samuel les dijo: Testigo es el Señor, que escogió a Moisés y a Aarón para sacar de Egipto a los antepasados de ustedes. Y ahora, préstenme atención. El Señor los ha colmado de beneficios a ustedes y a sus antepasados, pero yo tengo una querella contra ustedes. &#8220;Después de que Jacob entró en Egipto, sus descendientes clamaron al Señor. Entonces el Señor envió a Moisés y a Aarón para sacarlos de Egipto y establecerlos en este lugar. Pero como se olvidaron de su Señor y Dios, él los entregó al poder de Sísara, comandante del ejército de Jazor, y al poder de los filisteos y del rey de Moab, y ellos les hicieron la guerra. Por eso ustedes clamaron al Señor: Hemos pecado al abandonar al Señor y adorar a los ídolos de *Baal y a las imágenes de Astarté. Pero ahora, si nos libras del poder de nuestros enemigos, sólo a ti te serviremos. Entonces el Señor envió a Yerubaal, Barac, Jefté y Samuel, y los libró a ustedes del poder de los enemigos que los rodeaban, para que vivieran seguros. &#8220;No obstante, cuando ustedes vieron que Najás, rey de los amonitas, los amenazaba, me dijeron: ¡No! ¡Queremos que nos gobierne un rey! Y esto, a pesar de que el Señor su Dios es el rey de ustedes. Pues bien, aquí tienen al rey que pidieron y que han escogido. Pero tengan en cuenta que es el Señor quien les ha dado ese rey. Si ustedes y el rey que los gobierne temen al Señor su Dios, y le sirven y le obedecen, acatando sus mandatos y manteniéndose fieles a él, ¡magnífico! En cambio, si lo desobedecen y no acatan sus mandatos, él descargará su mano sobre ustedes como la descargó contra sus antepasados. &#8220;Y ahora, préstenme atención y observen con sus propios ojos algo grandioso que el Señor va a hacer. Ahora no es tiempo de lluvias sino de cosecha. Sin embargo, voy a invocar al Señor, y él enviará truenos y lluvia; así se darán cuenta de la gran maldad que han cometido ante el Señor al pedir un rey. Samuel invocó al Señor, y ese mismo día el Señor mandó truenos y lluvia. Todo el pueblo sintió un gran temor ante el Señor y ante Samuel, y le dijeron a Samuel: Ora al Señor tu Dios por nosotros, tus siervos, para que no nos quite la vida. A todos nuestros pecados hemos añadido la maldad de pedirle un rey. No teman replicó Samuel. Aunque ustedes han cometido una gran maldad, no se aparten del Señor; más bien, sírvanle de todo *corazón. No se alejen de él por seguir a ídolos inútiles, que no los pueden ayudar ni rescatar, pues no sirven para nada. Por amor a su gran *nombre, el Señor no rechazará a su pueblo; de hecho él se ha dignado hacerlos a ustedes su propio pueblo. En cuanto a mí, que el Señor me libre de pecar contra él dejando de orar por ustedes. Yo seguiré enseñándoles el *camino bueno y recto. Pero los exhorto a temer al Señor y a servirle fielmente y de todo corazón, recordando los grandes beneficios que él ha hecho en favor de ustedes. Si persisten en la maldad, tanto ustedes como su rey serán destruidos. Saúl tenía treinta años cuando comenzó a reinar sobre Israel, y su reinado duró cuarenta y dos años. De entre los israelitas, Saúl escogió tres mil soldados; dos mil estaban con él en Micmás y en los montes de Betel, y mil estaban con Jonatán en Guibeá de Benjamín. Al resto del ejército Saúl lo mandó a sus hogares. Jonatán atacó la guarnición filistea apostada en Gueba, y esto llegó a oídos de los filisteos. Entonces Saúl mandó que se tocara la trompeta por todo el país, pues dijo: &#8220;¡Que se enteren todos los hebreos!&#8221; Todo Israel se enteró de esta noticia: &#8220;Saúl ha atacado la guarnición filistea, así que los israelitas se han hecho odiosos a los filisteos.&#8221; Por tanto el pueblo se puso a las órdenes de Saúl en Guilgal. Los filisteos también se juntaron para hacerle la guerra a Israel. Contaban con tres mil carros, seis mil jinetes, y un ejército tan numeroso como la arena a la orilla del mar. Avanzaron hacia Micmás, al este de Bet Avén, y allí acamparon. Los israelitas se dieron cuenta de que estaban en aprietos, pues todo el ejército se veía amenazado. Por eso tuvieron que esconderse en las cuevas, en los matorrales, entre las rocas, en las zanjas y en los pozos. Algunos hebreos incluso cruzaron el Jordán para huir al territorio de Gad, en Galaad. Saúl se había quedado en Guilgal, y todo el ejército que lo acompañaba temblaba de miedo. Allí estuvo esperando siete días, según el plazo indicado por Samuel, pero éste no llegaba. Como los soldados comenzaban a desbandarse, Saúl ordenó: &#8220;Tráiganme el *holocausto y los sacrificios de *comunión&#8221;; y él mismo ofreció el holocausto. En el momento en que Saúl terminaba de celebrar el sacrificio, llegó Samuel. Saúl salió a recibirlo, y lo saludó. Pero Samuel le reclamó: ¿Qué has hecho? Y Saúl le respondió: Pues como vi que la gente se desbandaba, que tú no llegabas en el plazo indicado, y que los filisteos se habían juntado en Micmás, pensé: Los filisteos ya están por atacarme en Guilgal, y ni siquiera he implorado la ayuda del Señor. Por eso me atreví a ofrecer el holocausto. ¡Eres un necio! le replicó Samuel. No has cumplido el mandato que te dio el Señor tu Dios. El Señor habría establecido tu reino sobre Israel para siempre, pero ahora te digo que tu reino no permanecerá. El Señor ya está buscando un hombre más de su agrado, pues tú no has cumplido su mandato. Dicho esto, Samuel se fue de Guilgal hacia Guibeá de Benjamín. Saúl pasó revista de los soldados que estaban con él, y eran unos seiscientos hombres. Él y su hijo Jonatán, junto con sus soldados, se quedaron en Gueba de Benjamín, mientras que los filisteos seguían acampados en Micmás. Del campamento filisteo salió una tropa de asalto dividida en tres grupos: uno de ellos avanzó por el camino de Ofra, hacia el territorio de Súal; otro, por Bet Jorón; y el tercero, por la frontera del valle de Zeboyín, en dirección al desierto. En todo el territorio de Israel no había un solo herrero, pues los filisteos no permitían que los hebreos se forjaran espadas y lanzas. Por tanto, todo Israel dependía de los filisteos para que les afilaran los arados, los azadones, las hachas y las hoces. Por un arado o un azadón cobraban ocho gramos de plata, y cuatro gramos por una horqueta o un hacha, o por arreglar las aguijadas. Así que ninguno de los soldados israelitas tenía espada o lanza, excepto Saúl y Jonatán. Un destacamento de filisteos avanzó hasta el paso de Micmás. Cierto día, Jonatán hijo de Saúl, sin decirle nada a su padre, le ordenó a su escudero: &#8220;Ven acá. Vamos a cruzar al otro lado, donde está el destacamento de los filisteos.&#8221; Y es que Saúl estaba en las afueras de Guibeá, bajo un granado en Migrón, y tenía con él unos seiscientos hombres. El efod lo llevaba Abías hijo de Ajitob, que era hermano de Icabod, el hijo de Finés y nieto de Elí, sacerdote del Señor en Siló. Nadie sabía que Jonatán había salido, y para llegar a la guarnición filistea Jonatán tenía que cruzar un paso entre dos peñascos, llamados Bosés y Sene. El primero estaba al norte, frente a Micmás; el otro, al sur, frente a Gueba. Así que Jonatán le dijo a su escudero: Vamos a cruzar hacia la guarnición de esos paganos. Espero que el Señor nos ayude, pues para él no es difícil salvarnos, ya sea con muchos o con pocos. ¡Adelante! respondió el escudero. Haga usted todo lo que tenga pensado hacer, que cuenta con todo mi apoyo. Bien dijo Jonatán; vamos a cruzar hasta donde están ellos, para que nos vean. Si nos dicen: ¡Esperen a que los alcancemos!, ahí nos quedaremos, en vez de avanzar. Pero si nos dicen: ¡Vengan acá!, avanzaremos, pues será señal de que el Señor nos va a dar la victoria. Así pues, los dos se dejaron ver por la guarnición filistea. ¡Miren exclamaron los filisteos, los hebreos empiezan a salir de las cuevas donde estaban escondidos! Entonces los soldados de la guarnición les gritaron a Jonatán y a su escudero: ¡Vengan acá! Tenemos algo que decirles. Ven conmigo le dijo Jonatán a su escudero, porque el Señor le ha dado la victoria a Israel. Jonatán trepó con pies y manos, seguido por su escudero. A los filisteos que eran derribados por Jonatán, el escudero los remataba. En ese primer encuentro, que tuvo lugar en un espacio reducido, Jonatán y su escudero mataron a unos veinte hombres. Cundió entonces el pánico en el campamento filisteo y entre el ejército que estaba en el campo abierto. Todos ellos se acobardaron, incluso los soldados de la guarnición y las tropas de asalto. Hasta la tierra tembló, y hubo un pánico extraordinario. [2] Desde Guibeá de Benjamín, los centinelas de Saúl podían ver que el campamento huía en desbandada. Saúl dijo entonces a sus soldados: &#8220;Pasen revista, a ver quién de los nuestros falta.&#8221; Así lo hicieron, y resultó que faltaban Jonatán y su escudero. Entonces Saúl le pidió a Ahías que trajera el arca de Dios. (En aquel tiempo el arca estaba con los israelitas.) Pero mientras hablaban, el desconcierto en el campo filisteo se hizo peor, así que Saúl le dijo al sacerdote: &#8220;¡No lo hagas!&#8221; En seguida Saúl reunió a su ejército, y todos juntos se lanzaron a la batalla. Era tal la confusión entre los filisteos, que se mataban unos a otros. Además, los hebreos que hacía tiempo se habían unido a los filisteos, y que estaban con ellos en el campamento, se pasaron a las filas de los israelitas que estaban con Saúl y Jonatán. Y los israelitas que se habían escondido en los montes de Efraín, al oír que los filisteos huían, se unieron a la batalla para perseguirlos. Así libró el Señor a Israel aquel día, y la batalla se extendió más allá de Bet Avén. Los israelitas desfallecían de hambre, pues Saúl había puesto al ejército bajo este juramento: &#8220;¡Maldito el que coma algo antes del anochecer, antes de que pueda vengarme de mis enemigos!&#8221; Así que aquel día ninguno de los soldados había probado bocado. Al llegar a un bosque, notaron que había miel en el suelo. Cuando el ejército entró en el bosque, vieron que la miel corría como agua, pero por miedo al juramento nadie se atrevió a probarla. Sin embargo, Jonatán, que no había oído a su padre poner al ejército bajo juramento, alargó la vara que llevaba en la mano, hundió la punta en un panal de miel, y se la llevó a la boca. En seguida se le iluminó el rostro. Pero uno de los soldados le advirtió: Tu padre puso al ejército bajo un juramento solemne, diciendo: ¡Maldito el que coma algo hoy! Y por eso los soldados desfallecen. Mi padre le ha causado un gran daño al país respondió Jonatán. Miren cómo me volvió el color al rostro cuando probé un poco de esta miel. ¡Imagínense si todo el ejército hubiera comido del botín que se le arrebató al enemigo! ¡Cuánto mayor habría sido el estrago causado a los filisteos! Aquel día los israelitas mataron filisteos desde Micmás hasta Ayalón. Y como los soldados estaban exhaustos, echaron mano del botín. Agarraron ovejas, vacas y terneros, los degollaron sobre el suelo, y se comieron la carne con todo y sangre. Entonces le contaron a Saúl: Los soldados están pecando contra el Señor, pues están comiendo carne junto con la sangre. ¡Son unos traidores! replicó Saúl. Hagan rodar una piedra grande, y tráiganmela ahora mismo. También les dijo: Vayan y díganle a la gente que cada uno me traiga su toro o su oveja para degollarlos y comerlos aquí; y que no coman ya carne junto con la sangre, para que no pequen contra el Señor. Esa misma noche cada uno llevó su toro, y lo degollaron allí. Luego Saúl construyó un altar al Señor. Éste fue el primer altar que levantó. Y dijo: Vayamos esta noche tras los filisteos. Antes de que amanezca, quitémosles todo lo que tienen y no dejemos a nadie con vida. Haz lo que te parezca mejor le respondieron. Primero debemos consultar a Dios intervino el sacerdote. Saúl entonces le preguntó a Dios: &#8220;¿Debo perseguir a los filisteos? ¿Los entregarás en manos de Israel?&#8221; Pero Dios no le respondió aquel día. Así que Saúl dijo: Todos ustedes, jefes del ejército, acérquense y averigüen cuál es el pecado que se ha cometido hoy. ¡El Señor y Salvador de Israel me es testigo de que, aun si el culpable es mi hijo Jonatán, morirá sin remedio! Nadie se atrevió a decirle nada. Les dijo entonces a todos los israelitas: Pónganse ustedes de un lado, y yo y mi hijo Jonatán nos pondremos del otro. Haz lo que te parezca mejor respondieron ellos. Luego le rogó Saúl al Señor, Dios de Israel, que le diera una respuesta clara. La suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, de modo que los demás quedaron libres. Entonces dijo Saúl: Echen suertes entre mi hijo Jonatán y yo. Y la suerte cayó sobre Jonatán, así que Saúl le dijo: Cuéntame lo que has hecho. Es verdad que probé un poco de miel con la punta de mi vara respondió Jonatán. ¿Y por eso tengo que morir? Jonatán, si tú no mueres, ¡que Dios me castigue sin piedad! exclamó Saúl. Los soldados le replicaron: ¡Cómo va a morir Jonatán, siendo que le ha dado esta gran victoria a Israel! ¡Jamás! Tan cierto como que el Señor vive, que ni un pelo de su cabeza caerá al suelo, pues con la ayuda de Dios hizo esta proeza. Así libraron a Jonatán de la muerte. Saúl, a su vez, dejó de perseguir a los filisteos, los cuales regresaron a su tierra. Después de consolidar su reinado sobre Israel, Saúl luchó contra todos los enemigos que lo rodeaban, incluso contra los moabitas, los amonitas, los edomitas, los reyes de Sobá y los filisteos; y a todos los vencía haciendo gala de valor. También derrotó a los amalecitas y libró a Israel de quienes lo saqueaban. Saúl tuvo tres hijos: Jonatán, Isví y Malquisúa. También tuvo dos hijas: la mayor se llamaba Merab, y la menor, Mical. Su esposa era Ajinoán hija de Ajimaz. El general de su ejército era Abner hijo de Ner, tío de Saúl. Ner y Quis, el padre de Saúl, eran hermanos, y ambos eran hijos de Abiel. Durante todo el reinado de Saúl se luchó sin cuartel contra los filisteos. Por eso, siempre que Saúl veía a alguien fuerte y valiente, lo alistaba en su ejército.</p>
<p><strong>Salmos 54</strong> Nueva Versión Internacional:<br />Sálvame, oh Dios, por tu nombre; defiéndeme con tu poder. Escucha, oh Dios, mi oración; presta oído a las palabras de mi boca. Pues gente extraña me ataca; tratan de matarme los violentos, gente que no toma en cuenta a Dios. Selah. Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene, y hará recaer el mal sobre mis adversarios. Por tu fidelidad, Señor, ¡destrúyelos! Te presentaré una ofrenda voluntaria y alabaré, Señor, tu buen nombre; pues me has librado de todas mis angustias, y mis ojos han visto la derrota de mis enemigos.</p>
<p><strong>Proverbios 17</strong>:<br />Más vale comer pan duro donde hay concordia que hacer banquete donde hay discordia. El siervo sabio gobernará al hijo sin vergüenza, y compartirá la herencia con los otros hermanos. En el crisol se prueba la plata y en el horno se prueba el oro, pero al corazón lo prueba el Señor. El malvado hace caso a los labios impíos, y el mentiroso presta oído a la lengua maliciosa. El que se burla del pobre ofende a su Creador; el que se alegra de verlo en la ruina no quedará sin castigo. La corona del anciano son sus nietos; el orgullo de los hijos son sus padres. No va bien con los necios el lenguaje refinado, ni con los gobernantes, la mentira. Vara mágica es el soborno para quien lo ofrece, pues todo lo que emprende lo consigue. El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos. Cala más un regaño en el hombre prudente que cien latigazos en el obstinado. El revoltoso siempre anda buscando camorra, pero se las verá con un mensajero cruel. Más vale toparse con un oso enfurecido que con un necio empecinado en su necedad. Al que devuelve mal por bien, nunca el mal se apartará de su familia. Iniciar una pelea es romper una represa; vale más retirarse que comenzarla. Absolver al culpable y condenar al inocente son dos cosas que el Señor aborrece. ¿De qué le sirve al necio poseer dinero? ¿Podrá adquirir sabiduría si le faltan sesos? En todo tiempo ama el amigo; para ayudar en la adversidad nació el hermano. El que es imprudente se compromete por otros, y sale fiador de su prójimo. Al que le gusta pecar, le gusta pelear; el que abre mucho la boca, busca que se la rompan. El de corazón perverso jamás prospera; el de lengua engañosa caerá en desgracia. Engendrar a un hijo necio es causa de pesar; ser padre de un necio no es ninguna alegría. Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos. El malvado acepta soborno en secreto, con lo que tuerce el curso de la justicia. La meta del prudente es la sabiduría; el necio divaga contemplando vanos horizontes. El hijo necio irrita a su padre, y causa amargura a su madre. No está bien castigar al inocente, ni azotar por su rectitud a gente honorable. El que es entendido refrena sus palabras; el que es prudente controla sus impulsos. Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca.</p>
<p>El Libro de II Pedro Capítulo 1 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:</p>
<p>LA SEGUNDA EPÍSTOLA UNIVERSAL DE<br /></span><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="font-size:180%;"><strong>SAN PEDRO<br /></strong></span></span></div>
<p>
<div align="justify"><span style="font-family:trebuchet ms;">CAPÍTULO 1<br />(66 d.C.)<br />INTRODUCCIÓN<br /></span></div>
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<div align="justify"><span style="font-family:trebuchet ms;">SIMÓN Pedro, siervo y Apóstol de Jesucristo (la posición de &#8220;siervo&#8221; es colocada primero; si usted no puede ser un verdadero siervo para el Señor, entonces no puede ser un Apóstol; el Señor dirige la Iglesia por medio de la Oficina del Apóstol por el Mensaje concreto dado al individuo, lo que siempre coincidirá directamente con la Palabra de Dios; los Apóstoles no son electos de los hombres, son llamados de Dios), a los que habéis alcanzado Fe igualmente Preciosa con nosotros (expone la Fe de que los Gentiles ya pueden ser salvos tal como los Judíos, de hecho, todos llegan por el mismo camino) por la Justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo (el Creyente obtiene esta Justicia al mostrar Fe en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz):<br />2 Gracia y Paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios, y de nuestro Señor Jesús (es la Gracia que resulta de la Santificación y la Paz que resulta de la Santificación, todo hecho posible por la Cruz),<br />3 Como todas las cosas (el Señor con generosidad espléndida nos ha dado todo) que pertenecen a la vida y a la Piedad nos sean dadas de Su Poder Divino (corresponde al hecho de que el Señor Jesús nos ha dado todo que es indispensable en cuanto a la vida y cómo vivir), por el conocimiento de Aquél Que nos ha llamado por Su Gloria y Virtud (el &#8220;conocimiento&#8221; se refiere a lo que Cristo hizo en la Cruz, lo cual solo puede proveer &#8220;Gloria y Virtud&#8221;):<br />4 Por las cuales nos son dadas Preciosas y grandísimas Promesas (corresponde a la Palabra de Dios, la cual sola tiene la respuesta de todos los problemas en la vida): para que por ellas (las Promesas) fueseis hechos participantes de la Naturaleza Divina (la Naturaleza Divina implantada en el ser interior del pecador Creyente se convierte en la fuente de nuestra nueva vida y acciones; y es lo que ocurre en el momento de ser &#8220;Nacido de Nuevo&#8221;), habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia. (Explica la experiencia de Salvación del pecador y la experiencia de Santificación del Santo.)<br />CRECIMIENTO EN LA GRACIA<br />5 Y por esto mismo (la Salvación), poniendo toda diligencia (la responsabilidad que como Creyentes debemos mostrar por lo que se refiere a la vida Cristiana), mostrad en vuestra Fe Virtud (es Fe en la Cruz, que introducirá &#8220;Virtud&#8221;; el tipo de &#8220;Virtud&#8221; que se menciona aquí es &#8220;energía&#8221; y &#8220;poder&#8221;); y en la Virtud conocimiento (es el tipo de conocimiento que sigue desarrollando);<br />6 Y en el conocimiento templanza (dominio de sí mismo, control propio); y en la templanza paciencia (nuestra conducta debe siempre honrar a Dios, aun en medio de dificultades y pruebas); y en la paciencia Piedad (asemejarse a Dios);<br />7 Y en la Piedad amor fraternal (conlleva la idea de tratar a todos como si fueran &#8220;hermano&#8221; o &#8220;hermana&#8221; de nuestra propia sangre); y en el amor fraternal caridad (afecto).<br />8 Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan (continúa desarrollando), no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. (Nuevamente, este &#8220;conocimiento&#8221; se refiere a lo que Cristo hizo en la Cruz, todo en nuestro favor.)<br />9 Mas el que no tiene estas cosas es ciego, y tiene la vista muy corta (la razón por la cual alguien puede carecer de estas cosas es que está ciego espiritualmente; en otras palabras, tal persona no hace que la Cruz sea el Objeto de Su Fe), habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. (Tal Creyente vuelve a ser dominado por la &#8220;naturaleza pecaminosa&#8221; tal como fue dominado antes de la conversión, que es siempre el resultado final por ignorar la Cruz.)<br />10 Por lo cual, Hermanos, procurad tanto más de hacer firme vuestra vocación y elección (es de lo que Jesús hablaba cuando nos dijo que debemos negar a nosotros mismos y tomar la Cruz diariamente y seguirlo [Luc. 9:23]; cada día, el Creyente debe estar seguro que Su Fe está afianzada en la Cruz y la Cruz sola; únicamente entonces podemos experimentar los beneficios extraordinarios que el Sacrificio de Cristo proporciona): porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás (es la llave a la Seguridad Eterna, pero la Promesa es condicional):<br />11 Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en el Reino Eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. (La entrada en el Reino es únicamente sobre la base de la Fe con evidencia en Cristo y la Cruz [Ef. 2:13-18; Jn. 3:16].)<br />ESTABLECIDOS EN LA VERDAD<br />12 Por esto, yo no dejaré de amonestaros siempre de estas cosas (así como Pedro, éste es el motivo por el cual sigo haciendo resaltar la Cruz), aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. (La &#8220;Verdad&#8221; es &#8220;Jesucristo y Él Crucificado&#8221; [Jn. 8:32; I Cor. 2:2].)<br />13 Porque tengo por justo (necesario), en tanto que estoy en este tabernáculo (se refiere al cuerpo físico), de incitaros con amonestación (siempre al mantener a Cristo y la Cruz delante);<br />14 Sabiendo que brevemente tengo que dejar mi tabernáculo (Pedro les dice que Él sabe que no va a vivir por mucho tiempo más después de que termine de escribir esta Epístola), como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. (Esta posibilidad se refiere a la predicción de Cristo dada al Apóstol, registrado en Juan 21:18-19.)<br />15 También yo procuraré con diligencia, que después de mi fallecimiento, vosotros podáis siempre tener memoria de estas cosas. (La tercera vez que el Apóstol hace referencia en acordarse las condiciones de entrada a la Vida Eterna [vv. 12-13, 15]. Él volverá a usar esa palabra en II Pedro 3:1.)<br />16 Porque no os hemos dado a conocer el Poder y la Venida de nuestro Señor Jesucristo (lo que Cristo puede hacer en la vida de la persona, lo cual la Cruz hizo posible), siguiendo fábulas astutamente ideadas (se refiere a &#8220;herejías&#8221; impartidas por los &#8220;falsos maestros&#8221;; en otras palabras, cualquier cosa que desvíe a alguien de Cristo y la Cruz), sino como habiendo con nuestros propios ojos visto Su Majestad. (Corresponde a la Transfiguración, que fue una demostración actual de Cristo que viene en Su Gloria a la Tierra para establecer Su Reino [Mat. 16:27-28; 17:1-8; 24:29-31; 25:31-46; Apoc. 19:11-21].)<br />17 Porque Él (Cristo) había recibido de Dios el Padre Honra y Gloria (la &#8220;Majestad&#8221; del Hijo de Dios, Pedro la mencionó en el Versículo anterior), cuando vino tal Voz a Él enviada de la magnífica Gloria (se refiere a la Voz de Dios), Éste es Mi Hijo amado, en El Cual Yo Me he complacido. (Dios se complace mucho en nosotros solamente cuando estamos &#8220;en Cristo.&#8221;)<br />18 Y nosotros oímos esta Voz enviada del Cielo, cuando estábamos juntamente con Él en el Monte Santo. (Pedro no estaba refiriéndose a algo conseguido indirectamente, sino más bien a lo que le había acontecido personalmente.)<br />19 Tenemos también la Palabra Profética más permanente (Pedro se refiere al Antiguo Testamento, lo cual es la Palabra de Dios, y aun más cierto que su experiencia personal); a la cual hacéis bien de estar atentos, como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro (en efecto, declara que la Palabra de Dios es la única Luz Verdadera, la cual sola puede disipar la oscuridad espiritual) hasta que el día esclarezca, y el Lucero de la Mañana salga en vuestros corazones (el &#8220;Lucero de la Mañana&#8221; es Cristo; &#8220;salga en vuestros corazones&#8221; corresponde al Arrebatamiento):<br />20 Entendiendo primero esto (se refiere al pasado, como dicho, al Antiguo Testamento, que, en efecto, era la Biblia en la época de Pedro), que ninguna Profecía de La Escritura es de interpretación privada. (Se refiere al hecho que la Palabra de Dios no se originó en la mente humana.)<br />21 Porque la Profecía (la palabra &#8220;Profecía&#8221; se utiliza en un sentido general, cubriendo toda la Palabra de Dios, que significa que no se limita simplemente con predicciones en cuanto al futuro) no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana (no se originó con el hombre): sino los Santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. (Demuestra la manera por la cual la Palabra de Dios fue escrita y, así, nos fue dada.)</p>
<p>1 Corintios 13 Nueva Versión Internacional:<br />Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.<br /></span></div>
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<div align="justify"><span style="font-family:trebuchet ms;">Hebreos 10:35-12:4 Nueva Versión Internacional:<br />Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.<br />Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron ape